Rugby – Juan Manuel Leguizamón no tiene techo

Juan Manuel Leguizamón fue, sin dudas, una de las grandes figuras de Los Pumas en el empate frente a Los Lions. Rugby Fun conversó con él acerca de todas las intimidades que rodearon ese gran encuentro. Además, no se cansó de tirarle flores a Jonny Wilkinson: «Lo tackleé varias veces, pero el tipo es una computadora. Cada pase que daba era perfecto.»

Anexo del SIC, noche nublada y húmeda. Luego de un durísimo entrenamiento del scrum y una extensa charla sobre el line, Juan Manuel Leguizamón, se sienta en el banquito que se ubica en la puerta del buffet del club, se acomoda y se predispone para hablar con Rugby Fun sobre todo este maravilloso presente por el que está atravesando.

Sin duda, fue uno de los héroes de la batalla que Los Pumas disputaron en Cardiff, frente a British & Irish Lions, el 23 de Mayo. Recuerda todo como si fuera ayer, inclusive, desde la llegada al estadio: â??Es algo que nunca había visto. He conocido estadios como Twickenham o River, por nombrarte algunos, pero este era algo increíble. Llegamos escoltados por policías, pero no por precaución, sino como una formalidad que tiene ellos. La gente nos saludaba. Impresionante.â?

Ante un encuentro de esta magnitud, y después de que se dijera que se trataba de uno de los enfrentamientos más importante en la historia del seleccionado argentino, al jugador zanjero, antes de salir a disputarlo, le pasaban mil cosas por su cabeza: â??Empezás a pasar en todo, tu familia, tus amigos, cuando eras chico… Jugar ese partido era el sueño de todos los que hacen este deporte… y ni hablar del momento del himno -toma aire e infla el pecho-, es un momento donde se te pasa todo por la cabeza, todo lo que has vivido en tu club, el de antes -Santiago Lawn Tennis-, ahora el SIC, entrenadores, compañeros…â?.

El trámite del juego se tornó muy duro para los dirigidos por Loffreda, algo en lo que Juan no duda: â??La verdad es que fue bastante duro, pero por suerte ellos cometieron bastantes errores y nosotros supimos aprovechar eso. Seguramente estaban muy presionados, había mucha gente y debían tener una buena actuación sí ó sí. Nosotros no perdíamos nada, entonces entramos sin presiones y le metimos para adelante. Por ahí eso les jugó en contra a ellos. Es un empate, que no te quiero decir que es un a victoria, porque en la práctica no lo fue.

Uno que seguramente se robó todas las miradas esa noche fue, sin duda, Jonny Wilkinson, el apertura inglés considerado como el mejor jugador del mundo en estos momentos, y al cual Legui lo atendió en varias oportunidades: â??La verdad es que por ahí caía una pelota, y miraba hacia mi derecha y, a dos metros, estaba Wilkinson. Parecía un sueño. Pensaba: ¿Qué hago en este lugar? Lo tackleé varias veces, le pesqué una pelota y no lo podía creer. El tipo es una computadora. Pateaba y metía todas las pelotas, exactamente, por el medio de los palos. Eso es algo que no es para nada común. Cada pase que daba era perfecto, cada decisión que tomaba era perfecta. Es un crack.â?

La prensa local se encargó de difundir que este partido â??era un entrenamientoâ? para los Lions, por enfrentar a un equipo alternativo. Algo que a Los Pumas les hizo hervir la sangre: â??Decían que de ninguna manera algún jugador de los Lions podía salir lesionado, que era un entrenamiento…nos subestimaron mucho. Todas estas habladuría nos jugaban a favor, nos daba más manija, nos uníamos más, y decíamos: ¿Ah, estos piensan así? Bueno, vamos a ver a dentro de la cancha que es lo que pasa.â?

Seguramente, el empate 25 a 25, tuvo un lugar en donde se vivieron momentos inolvidales: el vestuario, separado perfectamente en tres períodos:

Antes de pisar el césped del Millenium Stadium: â??El clima era muy bueno. Tener en el vestuario a Agustín Pichot, a Gonzalo Longo y a Hernán Senillosa era bárbaro. Nos decían: «Fuerza, vamos, mucho huevo, que así juegan Los Pumas». Fue algo muy lindo.»

El entretiempo, con el seleccionado ganando 19 a 16: â??Entramos al vestuario y no podíamos creer lo que estaba pasando. Loffreda nos decía que estábamos muy bien en defensa y también en ataque, pero que faltaban puntitos por mejorar; por ejemplo, de subir en línea recta para que no nos quiebren o cosas así. Y me acuerdo fijo que el Tano nos dijo: â??Ahora tanto que hablaban estos, vamos a ver quién lo gana …no sé quién esta para ganarlo ahoraâ?.

El final: â??Una mezcla de alegría y, al mismo tiempo, de no entender lo que había pasado. Sentarme, pellizcarme y preguntarme: ¿Qué es esto? Mucha felicidad. Hablaron Reggiardo, Felipe, los entrenadores… queríamos vivirlo a pleno. Después nos fuimos a un bar a festejar. Estuvimos allí hasta las dos de la mañana más o menos y después nos quedamos en el hall de hotel tomando algo. No dormí en toda la noche.»

Por último, otro de los protagonista de este mítico match fue el árbitro australiano Stuart Dickinson, aquel de la RWC 1999 que, frente a Irlanda, dio nueve largos minutos de descuento. Esta vez, contra Lions, aplicó ocho, cosa que le permitió a Wilkinson empatar el encuentro con un penal: â??Los Lions no podían perder en su cancha, contra este equipo de Los Pumas, que no era el equipo titular. Era obvio que algo iba a pasar. Se dan cinco minutos, luego uno más y uno más, y bueno…todos pensábamos por dentro: este tipo está esperando que haya un penal o algo así para empatar el partido, porque no lo pueden perder. La mayoría de los chicos le hablaban al arbitro, se volvían locos… pero no pasaba nada. Cuando terminó el partido, no le dijimos nada, a disfrutar y chauâ?

Esta hazaña Puma se llevó todos los reconocimientos, en especial de los locales: â??Cuando terminó el partido, los rivales nos dieron la mano y luego formaron un túnel donde nos aplaudían cuando pasamos nosotros. Además, la gente también nos alentaba desde las tribunas. La verdad, muy bueno.â?

El sueño de Juan Manuel Leguizamón empezó en Santiago del Estero, luego siguió por Buenos Aires y, ahora, hizo escala en el Millenium de Cardiff. Claro, la pregunta que todos nos hacemos es: ¿dónde terminará el sueño de Legui? La respuesta sólo la tiene él, pero por lo que está demostrando…parece que terminará alto, muy alto.

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